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miércoles, 20 de abril de 2016

Se hicieron más fuertes los recuerdos en mi mente al ver Canoa destruido.

Amanecía y el sol hacía evidente la destrucción de un lugar; que hace tan solo días atrás había sido un sitio de recreación, descanso y escape de la rutina de la vida en la ciudad.






El día lunes después del terremoto me uní a una brigada de jóvenes que salía a medio día, todo fue tan rápido que no me dio tiempo de arreglar mi mochila, la abastecí de lo que consideré necesario y salí en busca de la brigada, para mi sorpresa yo no conocía a nadie en el lugar solo me había contactado por medio de una amiga con el grupo, para cuando llegué ya estaban como un ejército de hormigas poniendo hombro con hombro para reunir ayudas económicas, vestimenta, agua, comida, entre muchas otras cosas que la gente se apresuraba a donar por la catástrofe ocurrida la noche del sábado 16 de abril de 2016. 


Me presenté con uno de los jóvenes que parecía el líder de la agrupación y me dijo deja tu mochila a un lado con las demás y ayúdanos a clasificar los donativos; y así lo hice, después de un par de horas clasificando donativos y recogiendo dinero en la calle para comprar cosas que la gente no había donado llegó un bus de esos H1 el cual tenía espacio para 12 personas mas donativos y un parrilla donde colocamos el agua que tendría como destino Canoa, me fui enterando paulatinamente del proyecto que hasta ese entonces era llegar hasta un puesto de auxilio improvisado en las afueras de Canoa debíamos llegar con los víveres y ayudar en lo que se podía en la zona cero.

Una vez organizados salimos camino a Canoa y mientras íbamos comenzamos a presentarnos; fue entonces cuando me di cuenta de que iba en un bus con chicos cristianos y me reía a mis adentros porque ya sabía porque había llegado hasta allí sin conocer a nadie, me sentí afortunado de ser parte de algo así. Conversamos con los chicos Raúl, Esaú, Russell de las cosas que suceden, de las cuales entre risas y desacuerdos, se quedaron con una de mis frases célebres -Puede ser, como no puede ser.- jajaja que buena onda los chicos me divertí conversando de todo con ellos y aprendiendo. 



Caía la noche y seguíamos en el bus, al llegar estaba todo oscuro y las personas usaban máscaras para evitar el polvo y los malos olores que habían en el ambiente de risas pasó a seriedad e incertidumbre, nos quedamos a dormir esa noche en las afueras en el puesto de auxilio al que debíamos llegar con las provisiones, comimos algo y nos retiramos a descansar porque al día siguiente el día debía empezar muy temprano. 



Amanecía el día martes 19 de abril y nos despertaban voces de policías en el puesto de auxilio y ya estaban organizándose para poder atender a los enfermos y a los brigadistas para hacer efectivo el motivo del viaje que era ayudar y poder hacer data del evento para que pudieran conocer el caos que se vivía en ciertos sectores donde aún no llegaba la ayuda para así solicitar y enviar más donativos.



Triste fue observar lo que antes fue un hermoso pueblito que vivía del turismo reducido a escombros como si se tratara de una nefasta broma del destino, así fue mi experiencia. En cada lugar en el que me paraba había una persona que al escuchar su testimonio lo único que podía pensar; es un milagro esté con vida, desolación, tristeza, angustia, enojo, rabia, melancolía, ira, y sobre todo miedo, eso se podía notar en las voces y miradas de los que me compartían sus historias que solo podía escuchar. Con la ayuda de los voluntarios hicimos un vídeo de la zona cero en la que nos encontrábamos, y decidimos respetar a los caídos en el terremoto por tanto no filmamos cuerpos de los desaparecidos, pero si las construcciones que antes existían allí, el cuál se los comparto en la siguiente dirección: https://www.youtube.com/watch?v=1z1ZDd57-5w




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